Casi todos los días.
No, no es una trampa para ratas o una trampa humana.
Atrapado. Atascado. Vacío.
Estaba con mi familia. Mi hermano y yo estábamos jugando. Estábamos en la terraza. Mi padre estaba hablando con alguien. Estaba en mis sentidos y podía escuchar ruidos. Cuando de repente, los ruidos comenzaron a desvanecerse, me había caído de la terraza. Pero no, no me caí. Tampoco me estaba levantando. Estaba atrapado. Mi pecho se sentía pesado. Y no podía levantarme. 🙂