El sueño predictivo más famoso está en el Antiguo Testamento cuando el Faraón sueña con siete vacas gordas seguidas de siete flacas. José interpreta que el sueño significa que Egipto enfrentará siete años de malas cosechas después de un período comparable de abundantes. Le dice a Faraón que se prepare para lo peor almacenando granos. ¿El sueño de Faraón predecía el futuro?
Si me permite una licencia de poeta, permítame sugerir la siguiente situación. El sueño de Faraón no anticipó el futuro, sino que ayudó a simbolizar la anticipación sin forma del Faraón del futuro; una anticipación que aún no se había cristalizado, pero que estaba al acecho en el “fondo de su mente” (su preconsciente). Este pensamiento sin forma fue estimulado por experiencias o eventos que aún no se habían registrado plenamente en su conciencia; por ejemplo, una conversación que tuvo con un asesor más viejo, a quien ignoraría en general, pero que relató el recuerdo de un ciclo anterior de auge y crisis. Faraón desconoce conscientemente este relato, pero a pesar de todo provoca su ansiedad, lo que indica que debe tomarlo en serio. Es por eso que busca un intérprete y tiene la suerte de encontrar a José.
En este sentido, el sueño cristaliza una anticipación, que aunque no es una predicción, puede ser valiosa para el soñador al ayudarlo a prepararse para el futuro. El sueño extiende el pensamiento de vigilia, pero lo hace a través de una red de imágenes o imágenes asociadas en lugar de palabras y oraciones. Pero es una forma de despertar, no obstante, y se puede tomar en serio.